AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA
Subir una montaña por puro placer es algo que (limitaciones físicas aparte, claro) debería hacer todo el mundo al menos una vez en la vida. En mi particular lista al respecto hay cosas como ver un amanecer (o atardecer) en la playa, bañarse en un río después de una larga caminata y salir al campo una noche de luna llena (o antes de que amanezca).Como podéis comprobar todo gratis y todo muy gratificante, así que no se me ocurre cuál puede ser el motivo para que la gente se muera sin haberlo hecho, o aun contando en su haber con todas o alguna de estas vivenvias no haber sido consciente de la belleza que encerraban.
Entiendo que para gustos, los colores, pero aun así sigo teniendo la sensación de que se pierden algo grande.
Hoy, despues de mucho tiempo, he vuelto a subir una montaña. Concretamente, esta:
Se trata de la aguja más alta de "Las agujas de Santa Águeda", dentro del Parque natural del Desierto de las Palmas. Tenemos la inmensa suerte de tener mar y montaña a menos de 20 minutos de la ciudad, aunque muchos, no hayan ido nunca (a la montaña digo, la playa está siempre hasta los topes). increíble, pero cierto. Hace unos meses ya hice referencia a este paraje y a mi especial relación con él en ESTE POST. Puedo decir sin morderme la lengua que la montaña puede haber salvado sino mi salud física (que también), sí mi salud mental. Cuando hace años la vida decidió mostrarme su cara más amarga la montaña supuso para mí una tabla de salvación. Yo, a cambio le ofrecí mi gratitud incondicional y la disposición de mis piernasa sufrir los arañazos quehiciera falta al patear por sus faldas.
La montaña es generosa. Nos permite trazar caminos en sus lomas, enrevesadas cicatrices que nos llevan hasta sus picos y que una vez alcanzadosnos hacen sentir que hemos hecho algo grande cuando sólo deberíamos ser conscientes de lo pequeños que somos.
Y si la montaña es generosa, en contrapartida muchos de los que deciden acudir a ella son unos egoístas y, por que no, unos soberanos hijos de puta. En la salida de esta mañana, he encontrado: una lata de cerveza (nuevecita, sólo le quedan 500 años hasta biodegradarse), un envoltorio de chocolatina, una botella rota, !una colilla!, y pintadas, pintadas cada dos por tres, que me ponen frenético. Porque...¿Qué es lo que motiva a un supuesto amante de la naturaleza a hacer pintadas en la montaña? Y si el que lo hace no es amante de la naturaleza, ¿por qué patea durante horas en pleno campo arañándose las piernas y pasando calor, pudiendo pintarrajear un vagon de ferrocarril abandonado?
Me sorprende tanto el asunto porque el que tiene planeado poner "Pepito estuvo aquí" debe:
-comprar la pintura
-transportarla durante horas
-llevar una brocha
-pensar un mensaje para dejar su impronta en un sitio paradisiaco que él y otros como el se encargarán de que deje de serlo
-sentirse orgulloso de ello
-dejar sus pintaditas allí a sabiendas de quea muchos les entrarán ganas de hacer lo mismo.
Y todo esto:
-en lugar de observar el maravilloso paisaje y las impresionantes vistas
-en lugar de respirar hondo, y llenar los pulmones de aire puro
-en lugar de sentir el fresquito en la cara sudada
-en lugar de disfrutar con el vuelo de las aves rapaces
-etc,etc
Sonya y Luis, ya que os gusta tanto dibujar, a ver si os animáis a quitar el cuadro de los perros del comedor y a hacer una pintadita así encima del sofá. Veréis lo que van a flipar las visitas.
Bienvenidos a las rocas de Guarramira. A lo mejor al que ha hecholos garabatos lo recuerdan dentro de un par de millones de años por ser un cerdo que no respeta nada. Bueno, presunto cerdo, que creo que si dices presunto no te meten en la cárcel.
Afortunadamente, las pintadas se quedan en mera anécdota ante la grandiosidad del entorno.Caminando por los senderos de las agujas podemos encontrar pinos, enebros, encinas y demás vegetación que crece entre las inmensas rocas de rodeno. Enormes piedras que el viento y el agua se han encargado de esculpir en las más caprichosas formas. Por ejemplo, a este rincon tan chulo y tan inaccesible (hay un barranco entre mi cámara y las rocas), aún no ha llegado ningun pintor-amateur-campestre. Espero que si alguno lee esto no lo tome como un reto.
Hmmm...Mirándolo bien, arriba a la derecha la roca parece tener un sospechoso color blancuzco-pintura blanca. Qué triste, señor...
Para finalizar dejo un pequeño testimonio visual y musical de mis andanzas senderistas.
Por cierto, falta la foto más chula. La foto del pico.
La batería del móvil se acabó justo en ese momento. Quizás sea mejor así. Quién quiera verla deberá subir hasta allí (o esperar a que vuelva yo).
Mi cara en las fotos puede denotar un gran sufrimiento, pero en el interior estoy disfrutando cosa mala. ![]()
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Nuevo despertar dijo
Me ha gustado este post. Comparto contigo la indignación por los H de P que destrozan todo lo que encuentran en su camino, no respetan y por supuesto no aman la naturaleza....
Tu post, me ha recordado a uno que puse hace ya más de un año, te pongo un enlace por si quieres echarle un vistazo.
http://www.lacoctelera.com/stressjob/post/2006/04/16/el-amor-la-n...-
Un beso,
Marta.
18 Julio 2007 | 11:38 AM